1.
La Evaluación en el Centro Escolar
Uno de los retos para la gestión de un centro
educativo es la evaluación, entendida en el campo de la educación como el
proceso para determinar e interpretar el logro de los objetivos educativos para
su uso en la planificación educativa y su desarrollo, la política de formación
y la asignación de recursos. Si nos concentramos en la evaluación en el
centro, el reto crece cuando nos vemos obligados a utilizar unas herramientas y
una metodología útil.
1.1.El objetivo de la evaluación
El objetivo de la evaluación es proporcionar
a cada uno de los centros participantes información sobre su funcionamiento y
sus resultados, permitiéndoles decidir cuál es la mejor forma de mejorar tanto
su propio rendimiento como el de sus alumnos. Más concretamente, se espera que
cada uno de los centros sea lo más consciente de su posición en relación a los
distintos aspectos que se evalúan, así como al desarrollo de sus alumnos. Para
ello, los centros utilizarán como referencia los indicadores de su propio
contexto sociocultural, consciente de sus propios cambios. La clave del éxito
de esta evaluación es ayudar a los centros a crear sistemas internos para el
desarrollo. Para ello, deben conocer su funcionamiento con un cierto nivel de
rigor.
Por lo tanto, no se pretende controlar,
seleccionar ni ordenar a los centros educativos. Tampoco se trata de que los
estudiantes aprueben una serie de pruebas de desempeño para demostrar su
preparación para una función de acreditación. Como ya se mencionó, el objetivo
es mucho más amplio y abarcador. Su objetivo es trabajar con las escuelas para
diagnosticar sus fortalezas y debilidades para que puedan desarrollar
iniciativas de mejora y cambio basadas en una comprensión más precisa de su
situación.
1.2.Tipos de evaluación
Sistematizar y separar los distintos tipos de
evaluación de los Centros que se pueden utilizar para sacarles el máximo
rendimiento en diversas circunstancias es una tarea útil y esclarecedora. En
otras palabras, tener conocimiento de los distintos tipos de evaluación aclara
la acción de evaluar y facilita llevar a cabo el proceso con éxito. Esto nos
permitirá elegir una opción u otra dentro de un marco estructurado teniendo en
cuenta todas las posibilidades de elección y aplicación. Esto nos permitirá
elegir una opción u otra dentro de un marco estructurado teniendo en cuenta
todas las posibilidades de elección y aplicación.
1.2.1. Tipos
de evaluación según su finalidad o función
Según la
finalidad que persigamos con la evaluación, esta pude ser formativa o sumativa.
·
La evaluación formativa de la evaluación se lleva a cabo principalmente en la
evaluación de procesos, lo que requiere la recopilación de datos precisos sobre
este proceso (funcionamiento, aprendizaje, etc.). Se
emplea como una estrategia para la mejora de procesos y, al mismo tiempo, ayuda
en la modificación de procesos para lograr los resultados deseados. Un rasgo
importante de esta evaluación es su carácter continuo
·
La función sumativa de la evaluación resulta más propia de la evaluación de productos,
es decir, procesos terminados con realizaciones precisas y valiosas. Se pondrá
en acción justo cuando se tome la decisión de evaluar un elemento o componente
específico.
1.2.2. Tipos
de evaluación según su extensión
La
evaluación según su extensión puede ser global o parcial.
·
La evaluación global pretende abarcar todos los componentes del
Centro educativo, su objetivo es evaluar el centro educativo de manera
integral, teniendo en cuenta todas sus partes constituyentes como un todo
interdependiente en el que cualquier cambio a una de ellas afectará de
inmediato a las otras partes que componen el todo. La ventaja de evaluar el
centro globalmente es clara: se obtiene un conocimiento y una comprensión más
completa de su realidad y se facilita la orientación general de la actividad
educativa en la dirección apropiada.
·
La evaluación parcial del Centro, por su parte, tiene como objetivo
investigar y evaluar algunos de sus elementos o facetas (ya sea contexto,
insumo, proceso o producto), con el fin de comprender plenamente su
funcionamiento y evaluar su valor en relación con el objetivo educativo que se
pretende. calidad. Este tipo de evaluación puede cubrir una variedad de
aspectos del Centro, incluidos los pedagógicos, organizacionales, pedagógicos,
personales y materiales.
1.2.3. Tipos
de evaluación según los agentes evaluadores
La evaluación puede ser llevada por distintos agentes, y desde esta
perspectiva se consideran fundamentalmente dos tipos de evaluación: la interna
y la externa.
·
Se
denomina evaluación interna a
aquella que es llevada a cabo por los propios integrantes de la institución
evaluada. Cuando se crea este tipo de evaluación, normalmente son los mismos
miembros del Centro quienes la promueven. La evaluación interna, a su vez,
ofrece varias alternativas, entre ellas la coevaluación, la heteroevaluación y
la autoevaluación.
·
Cuando
personas ajenas a la institución evalúan el funcionamiento del centro, esto se
denomina evaluación externa. El
Centro escolar es evaluado por personas experta en la materia, pero externas a
su funcionamiento habitual, y que, por tanto, no están implicadas en la vida
diaria del Centro.
1.2.4. Tipos
de evaluación según el momento de su aplicación
Los tipos de evaluación difieren en función de su posicionamiento
temporal a lo largo de la actividad educativa del Centro. Nos referimos a la
evaluación inicial, la evaluación procesual y la evaluación final.
·
La evaluación inicial es aquella que se
realiza al comenzar un proceso evaluador y consiste en la recogida de datos de
la situación de partida del Centro. En la evaluación inicial, habitualmente, se
recogen datos relativos a las dimensiones denominadas de contexto y de entrada.
·
La evaluación procesual (dimensión proceso) consiste en evaluar el
funcionamiento del Centro a lo largo del tiempo para el cual se ha propuesto el
logro de objetivos específicos; en nuestro caso, este período de tiempo es
típicamente un año escolar, y los datos se tomarán en relación con los
componentes del Centro que se van a evaluar.
·
La evaluación final (no necesariamente sumativa) consiste en
recopilar datos durante el período de tiempo previsto para completar un trabajo
o para lograr los objetivos propuestos.
1.3.Fases de la evaluación
Es fundamental establecer amplias fases de
actuación para todo trabajo que pretenda ser minucioso y producir resultados
fiables. Podemos concretar dichas fases en:
a) Fase
de planificación
Consiste
en la realización del diseño de la evaluación y del plan de actuación. Así será
necesario:
·
Identificar
claramente el motivo de la evaluación y los objetivos de la misma.
·
Definir
el contenido de la evaluación (componentes y subcomponentes evaluables).
·
Formular
los correspondientes indicadores de calidad.
·
Determinar
las funciones de los intervinientes
·
Especificar
las técnicas e instrumentos necesarios.
·
Detallar
la temporalización de todo el proceso.
·
Concretar
el modo de analizar los datos.
·
Diseñar
el tipo de Informe final y el modo de comunicación de las conclusiones y las
personas a quienes están dirigidas.
b) Fase
de ejecución
Implica
poner en práctica los pasos anteriores, que incluyen diseñar y realizar las
entrevistas, crear y utilizar los instrumentos, participar en los procesos de
evaluación, vaciar los datos y procesarlos, etc.
c) Fase
de información
El
informe se redactará a partir de los datos obtenidos y se enviará a los
interesados durante la fase de obtención de conclusiones. Los agentes
encargados de evaluar los distintos elementos del Centro elaborarán informes
parciales luego de cada uno de los intervalos de seguimiento designados y al
término del proceso de evaluación. Estos informes incluirán los hallazgos más
pertinentes del proceso de evaluación, así como cualquier recomendación que
consideren necesaria para respaldar los logros y dirigir la mejora en las áreas
que lo requieran.
d) Fase
de la toma de decisiones
El
informe debe incorporar, con carácter general, un apartado de propuestas para
la toma de decisiones, en el que se sugieran las modificaciones o novedades que
parezca conveniente realizar para el mejor funcionamiento del centro. Sin
embargo, esta toma de decisiones también se puede hacer durante la presentación
oral del informe a las partes interesadas, asegurando que los acuerdos y
decisiones provengan de la discusión compartida que compromete voluntariamente
a todos.
Garantizar que la información obtenida a
partir de la evaluación se difunda entre la mayoría de las personas implicadas
en el funcionamiento de la escuela va a posibilitar favorecer los procesos de
cambio. Siempre y cuando, por supuesto, quienes reciban la información sean
capaces de interpretarla correctamente en beneficio del trabajo de los docentes
y de la propia escuela.
2.
El asesoramiento
El asesoramiento educativo se ha posicionado
como un componente de mejora del centro y una herramienta para ayudarlos en sus
esfuerzos por maximizar su potencial. Con idea de destacar la relevancia de
esta cuestión en el ámbito educativo, se ha realizado una revisión sistematiza
de literatura con el fin de explorar, analizar y exponer la investigación
científica que se ha desarrollado en torno al asesoramiento y cómo se plasma
mediante su proceso.
La perspectiva de asesoramiento educativo ha
evolucionado paulatinamente, desde un enfoque de servicios hasta los programas
de apoyo, instaurándose la creencia de escuela como agente esencial de cambio,
debiendo, los apoyos externos, poseer una orientación flexible y altamente
contextualizada, que oriente y fomente el desarrollo de competencias.
Una de las estrategias clave para impulsar el
cambio es el desarrollo de planes de orientación, que ayuden a las
instituciones educativas a avanzar junto con la sociedad. Por ello, el papel
del asesor y su labor como colaborador del centro son fundamentales para que
las escuelas acompañen y orienten a la comunidad hacia nuevos paradigmas más
inclusivos y de mayor calidad. Se han desarrollado diferentes ideas a partir
del asesoramiento, que orienta la creación de iniciativas para facilitar que
las escuelas experimenten una transformación completa y así fomentar la
inclusión y el diálogo.
Hacer una transición de un estado a otro, que
resulte en una situación deseada por las personas a las que se les ha
encomendado la tarea, es uno de los conceptos clave que se pueden derivar del
trabajo del asesor. El asesor es, por tanto, un facilitador del cambio y la
innovación en los centros educativos que establece un marco de análisis y
antecedentes para decidir el sentido de los cambios.
2.1.Habilidades básicas del asesor escolar
·
Facilidad y naturalidad interpersonal (relación sencilla y directa con los demás):
personal muy abierto, puede tratar a las personas con delicadeza y empatía,
puede trabajar en colaboración; Sabe cuándo contenerse, cuándo afirmarse,
cuándo ser discreto y suave; Puede conversar con cualquiera, muestra a los
demás su interés por ellos y sabe cómo expresar sus pensamientos y sentimientos;
Encontrar en las relaciones con los demás un espacio en el que se pueda
desenvolver fácilmente a través de una comunicación fácil, sencilla, natural y
con tacto.
·
Facilidad de trabajar en grupo (comprensión de la dinámica del grupo,
capacidad para promover el trabajo en equipo): tiene la capacidad de movilizar
un grupo y desarrollar iniciativas, promueve la cohesión entre ideas e
intereses; Organiza adecuadamente las ubicaciones y los tiempos del trabajo
grupal y busca evitar dejar cualquier cosa al azar en términos de
planificación, desarrollo y equilibrio de reuniones o reuniones.
·
Capacidad de capacitación (enseñanza de procedimientos sistemáticos,
instrucción directa): define claramente el trabajo a realizar y las
instrucciones a seguir, aclara el camino y ayuda a interpretar las dificultades
de planificación y desarrollo; comunica sus conocimientos como iguales y los
disfruta; se despreocupa del conflicto porque lo ve como una oportunidad para
seguir aprendiendo y encaminar nuevas propuestas de reflexión.
·
Competencia en contenidos educativos (conocimiento de materias, temas y áreas
pertinentes de la práctica educativa): es capaz de admitir su desconocimiento
de ciertos temas o contenidos, pero demuestra ser un verdadero experto y
conocedor en ciertas áreas de la actividad escolar; lo que no sabe, lo busca,
pregunta e investiga; como resultado, está informado e informado adecuadamente.
·
Capacidad de
organización y estructuración del trabajo (definición, diseño y
planificación de las tareas).
·
Capacidad de
iniciativa (generación, impulso y sostenimiento de actividades, moviéndose
directamente hacia la práctica, hacia la acción, hacia las propuestas
innovadoras).
·
Competencia en la
construcción/generación de confianza en la relación interprofesional (capacidad para
construir y edificar relaciones de trabajo bien asentadas, capacidad para
generar seguridad y confianza, minimizar sentimientos de amenaza o
incertidumbre).
·
Capacidad para la
confrontación efectiva (expresión directa y no agresiva de informaciones
negativas, sin generar reacciones o impactos indeseables, efectos de rechazo).
·
Capacidad de
mediación en conflictos (competencia en la resolución de problemáticas por
intereses o percepciones diferentes o incompatibles).
·
Capacidad para la
colaboración (generación de relaciones donde la influencia se
reparte y comparte equitativamente).
·
Competencia en la
evaluación y diagnóstico de situaciones concretas e individuales (capacidad para
detectar y analizar las necesidades/problemas de un profesor en particular o de
un caso singular).
·
Capacidad para la
evaluación y diagnóstico de organizaciones (capacidad para detectar y
analizar las necesidades/problemas de la escuela como una organización).
·
Capacidad de
dirección y control de procesos (organización de procesos de trabajo
colaborativo).
·
Provisión de
recursos (búsqueda, localización, facilitación y divulgación de recursos,
materiales, ejemplificaciones, contactos, prácticas...).
·
Habilidades de
demostración y modelaje (presentación de nuevas propuestas y modelos de
acción, de nuevos modos y maneras de enforcar las actuaciones cotidianas con
profesores, alumnos, familias...).
La capacidad de asesorar, apoyar y guiar el
trabajo de otros, especialmente aquellos que son significativos para el trabajo
que se realiza y el acto educativo, es una tarea difícil que requiere una
amplia gama de habilidades, habilidades y competencias. Una auténtica prueba de
nuestras capacidades como expertos, como técnicos que brindan apoyo externo,
como dinamizadores de la chispa, de la semilla del cambio educativo, de la
innovación y de la formación de centros para servir mejor a nuestro diverso entorno
social.
Bibliografía:
De, M., &
Díaz, M. (s/f). LA EVALUACIÓN DE LOS CENTROS EDUCATIVOS. UNA
APROXIMACIÓN A UN ENFOQUE SISTÉMICO. Digitum.um.es. Recuperado el 17 de
julio de 2023, de https://digitum.um.es/digitum/bitstream/10201/44890/1/La%20evaluacion%20de%20los%20centros%20educativos.%20Una%20aproximacion%20a%20un%20enfoque%20sistemico.pdf
De la Cuesta
http://cursos. cepcatilleja.org, J. B. D. A. de E. P. C. C. (s/f). LA
EVALUACIÓN DEL CENTRO EDUCATIVO. Edu.mx. Recuperado el 17 de julio de 2023,
de http://online.aliat.edu.mx/adistancia/Calidad/unidad5/lecturas/TXT_2_S5_BEJAR_DIAZ_COMP.pdf